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Un municipio inclusivo

Un municipio inclusivo
08 Ago 2017
Una sociedad comprensiva que logre integrar a todas las personas es lo que busca la ley de Igualdad e Inclusión Social de Personas con Discapacidad (20.422). Mientras los gobiernos realizan esfuerzos a través de campañas y fundaciones; las entidades públicas demuestran su contribución considerando a todos aquellos que cuentan con capacidades especiales y poseen las mismas ganas de superarse, pero que luchan a diario por tener igualdad de oportunidades en una sociedad que tanto los discrimina.
En nuestro país, una de cada ocho personas vive con algún tipo de discapacidad y sólo el 29% de ellos, mayores de 15 años, realiza un trabajo remunerado. La Ilustre Municipalidad de Huasco no está ajena a esta problemática nacional y es por esta razón que hace ya varios años cuenta con funcionarios que poseen alguna capacidad especial y que contribuyen diariamente en la importante función de la entidad pública.
Winder Moll tiene 39 años, nació en Santiago y se trasladó a la tercera región cuando tenía sólo dos. Cursó su enseñanza básica en Copiapó para luego radicarse en Huasco. Entro a trabajar a la municipalidad en el año 2007, específicamente en la Dirección de Obras Municipales, colaborando con el director del departamento de ese entonces, Rodrigo Loyola: “Loyola era mi jefe cuando aún no era alcalde. A él le importaba que todo funcionara bien, como reloj… Era buen jefe”, comenta Winder.
Con su peculiar manera de caminar, una enorme sonrisa y el infaltable cigarro en su mano llegó Winder esta mañana. Confiesa estar un poco nervioso; no le gustan las entrevistas, a pesar de tener una personalidad bastante extrovertida. En el municipio tiene compañeros buena onda por los que siente un gran cariño: “El equipo de trabajo es muy bueno, me gusta y me llevo bien con todos. Ahora mi jefe es Rodrigo Cortés, de quién también estoy muy agradecido”. Moll comenta que sus funciones son variadas: “Yo llevo las comisiones de servicio a la alcaldía, también los oficios de los proyectos y decretos para que el alcalde los firme, también hago otras cosas, a veces me toca salir o llevar papeles a Chilexpress”.
Winder tuvo su primer brote de Esquizofrenia a los 15 años, sin embargo lleva una vida normal y ha podido integrarse en el mundo laboral, encontrando en el municipio de su comuna una alternativa de trabajo donde se siente cómodo y respetado: “Yo trabajo media jornada, pero en la tarde voy igual porque me entretengo y puedo mirar el mar y fumarme un cigarro; eso a mí me gusta mucho”, dice riendo.
La ley 20.422 establece normas sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad y en su primer artículo señala que: “Se debe asegurar el derecho de las personas con el fin de obtener su plena inclusión social, eliminando cualquier forma de discriminación…”
“Yo no me siento discriminado, cuando chico pasé por eso en el colegio porque me molestaban los niños, se burlaban de mi cabeza, pero ahora estoy feliz con mi hijo, mi familia y la vida que tengo. Nací con la cabeza más grande porque tenía mucho líquido encéfalo raquídeo acumulado, en ese tiempo nadie sabía lo que era la Hidrocefalia”, afirma Oscar Ardiles, el encargado de la recepción de documentos que llegan al municipio.
Oscarito, como lo llaman sus compañeros, tiene 27 años, nació en Huasco y fue alumno integrado en el Liceo Japón. Cuando terminó sus estudios decidió colaborar con las tías en las terapias de los otros niños, realizó algunos trabajos como junior, hasta que decidió probar suerte en el municipio: “Me dijeron que fuera a la municipalidad para encontrar un trabajo más completo, como ingresar documentos o esas cosas”.
Oscar confiesa que lleva una vida normal, sólo tiene ciertas restricciones como salir solo porque se puede caer y golpear la válvula alojada en su cabeza. Gracias a este sistema incorporado es que puede regular el correcto funcionamiento de sus órganos. La Hidrocefalia afecta la movilidad de sus piernas, tiende a perder el equilibrio: “Debo evitar caerme para no golpear mi cabeza; sin esta válvula no podría estar hablando”. El joven estuvo medio año hospitalizado sin poder caminar, pero gracias a la terapia y su porfía logró salir adelante y ser una persona independiente.
Según la encuesta Levantamiento de Inclusión Laboral en el Estado, realizada en el año 2013 por el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS), existen 993 personas que sufren discapacidad y trabajan en el servicio público.
El presidente de la Fundación Nacional de Discapacitados (FND), Alejandro Hernández, comentó al diario La Tercera que en Chile no existe una legislación que obligue al servicio público a incorporar un porcentaje mínimo de personas con discapacidad: “No se les permite competir en igualdad de condiciones, muchos llegan al final de los procesos de selección, pero prefieren a los que no tienen discapacidad, ya que todavía se ve como un problema incorporarlos”.
Por su parte, el alcalde, Rodrigo Loyola, explica la incorporación de personas discapacitadas al municipio: “Desde que asumimos la administración municipal hemos sido capaces de incluir a personas que tienen capacidades distintas y es así como Benjamín, Juanito, Axel, Elmo, entre otros; trabajan en este municipio, no sólo en la municipalidad, sino también en el Departamento de Educación o establecimientos educacionales. Ellos también aportan con su granito de arena para que todo funcione. Nos sentimos felices de poder incorporarlos, transmitiéndoles el cariño, calificándolos de manera más humana y no siempre por sus capacidades técnicas y profesionales”.
Juanito, como lo llaman sus amigos, posee un Déficit Intelectual y Cognitivo sin dependencia. “Mis padres nunca me dijeron nada de la enfermedad que tenía, después me fui dando cuenta que no era igual a todos”, afirma emocionado. Estudió en la escuela José Miguel Carrera, donde pertenecía al curso especial del establecimiento, que tiene por objetivo desarrollar habilidades en niños con capacidades educativas especiales. “Se escribir mi nombre, de niño en la escuela aprendí de todo y ahora hasta hago videos en SECPLA… Me gusta mucho mi trabajo y sobre todo ayudar a la secretaria”.
“Juanito es muy especial, nos alegra a todos en la oficina. Siempre tiene una sonrisa para entregar y puede levantar los ánimos más alicaídos. Para nosotros es un gusto poder trabajar con él, además tiene muy buena voluntad, cada vez que necesitamos algo es el primero que quiere colaborar. Es un joven talentoso, se maneja muy bien en el PC y siempre trata de superarse”, afirma Cristian Olivares, profesional de la Secretaría Comunal de Planificación.
Elmo Saito es un joven de 20 años, el último en incorporarse al municipio el pasado 30 de agosto cuando firmó su contrato de trabajo junto al alcalde Loyola. Se desempeña como inspector de patio en el Liceo Japón, lugar donde también estudió y perteneció al programa de integración que brinda el establecimiento.
Es la primera vez que trabaja y dentro de sus funciones está acompañar a los niños a las salas, trasladar correspondencia y apoyar en la entrada al establecimiento. “Los niños se portan bien conmigo por eso me gusta estar aquí. A mí me contrato mi amigo el alcalde. Mi familia está feliz por mí porque soy hijo único”, dice sonriendo.
Elmo tiene una deficiencia mental moderada y puede llevar una vida relativamente normal, sólo necesita la supervisión de un adulto para cumplir ciertas funciones. De acuerdo a lo que explica Víctor Campillay, profesional del proyecto de integración del Liceo Japón, “La deficiencia que tiene Elmo implica una lentitud en el desarrollo de la comprensión y uso del lenguaje, pero a pesar de ello puede desenvolverse bien para realizar un trabajo. Es un joven inocente y muy minucioso. Es sociable y alegre, con una gran motivación, esforzado y con una alta tolerancia a la frustración. No tendrá problemas para desarrollarse aquí, ya que se ajusta muy bien a las normativas. Durante su etapa escolar el apoyo de su familia fue muy importante, tanto en lo emocional como en lo pedagógico”.
“Desde chiquitito cuando nací me encontraron un tumor en la columna que se llama Mielomeningocele y producto de eso quedé con una discapacidad motora y debo movilizarme en una silla de ruedas, pero a pesar de esa situación me desenvuelvo de manera normal”, comenta Axel Páez. El Mielomeningocele es un defecto del tubo neural en el cual los huesos de la columna no se forman totalmente. Esto provoca un conducto raquídeo incompleto.
El joven de 26 años vive con su abuelita y estudió en Huasco. Cuando salió de cuarto medio se enfermó nuevamente de la columna y de la cadera, pero igual se presentó a rendir la PSU, sin embargo las cosas empeoraron y no pudo postular a ninguna universidad. En ese momento su realidad fue pasar de hospital en hospital y con absoluto reposo. “Cuando me logré recuperar hice un curso que dictó la municipalidad y con eso yo empecé a postular a trabajos, sin pensar que terminaría trabajando en el mismo municipio”.
El trabajo conseguido por Axel en el 2012 era su entrada al mundo laboral. Se le designó trabajar en la unidad de tránsito, específicamente en permisos de circulación y licencias de conducir, donde se desempeña atendiendo público. “En el curso aprendí a usar un computador y gracias a esos conocimientos pude demostrar que tenía las capacidades para trabajar”, agrega Axel. Todo lo que ha conseguido en su corta vida se lo debe a su abuelita, de quien está profundamente agradecido: “Ella me crio de chiquitito, a ella le debo la vida y por ella daría todo. Me ayudó a salir adelante”.
Axel proyecta su vida en Huasco, como muchos de sus compañeros con diferentes dificultades. Su idea es superarse cada día pese a sus limitaciones físicas, incluso tiene ganas de estudiar una carrera: “Quiero surgir porque pretendo aspirar a algo mayor, quiero ir más allá”

imhuasco

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